"¡Espera un segundo!” dijo Cerdo, “¿Qué vas a hacer con estos plátanos? Los conejos no comen plátanos."
"Je je je, verás..." comenzó Conejo.
"¡MENTIROSO!" exclamó Cerdo, y sacó otra cubeta de su casa.
"Echa los plátanos ahí,” dijo Puerquito, “Esta es una cubeta mágica. Si yo descubro que estas haciendo algo malo con esos plátanos, todo lo que tengo que hacer es saltar tres veces, y todos los plátanos ¡DESAPARECERAN!"
“P-p-pero...” dijo Conejo.
“¡Ahora vete!” gritó Cerdo, “¡Ya tampoco confío en ti!”
Echó a Conejo lejos con su cubeta llena de plátanos, y regresó a su casa para encontrar que sus zanahorias estabas casi a punto de incendiarse.