Cerdo se asustó. ¡El era el dueño de una caja mágica! Estaba tan contento que casi baila como un orangután. En ese momento se dió cuenta que no quería que nadie más usara la caja, porque le pertenecía a él. Aparte, los demás quiza la quisieran usar para copiar cosas apestosas como huevos viejos y ajo.
Así que Cerdo puso un anuncio al lado de la caja que decía:
CAJA MÁGICA DE CERDO
SOLO CERDO PUEDE USARLA
PROHIBIDO SU USO
Entonces llevó sus veintisiete zanahorias y ventisiete papas adentro de su casa.
Antes de que pudiera siquiera cerrar la puerta, una ardilla loca corrió y comenzó a baliar como si tuviera abejas en los calzoncillos.
"¡Juanito Paletas!" exclamó la ardilla.
"¿Que dices?" preguntó Puerquito.
"¡Juaniiiiiiiito Paletas!" respondió la ardilla, no acababa de decir esto cuando Cerdo cerró su puerta y fué a preparar su cena.