Tuuuuu, puerco feo!” gritó Conejo, mientras se acercaba corriendo por el camino.
"¿Que te PASO?" exclamaron Pato y Cerdo.
"¡Mi abuela estaba horneando pastel de plátano!" dijo, llorando Conejo, "Pero cuando lo saco del horno, ¡TODOS LOS plátanos HABÍAN DESAPARECIDO! Mi abuela estaba tan enojada que, me lanzo lo que quedó del pastel ¡EN LA CARA! Saltaste tres veces, ¡¿VERDAD, CERDO?!” dijo Conejo.
“Bueno... veras...” dijo Puerquito.
“¡Tuuuuuuu... Cerdo!” gritó Mauricio, caminando lentamente por el camino trayendo una cascara de coco en lugar de caparazón.
"¿Y a ti que te PASO?" preguntaron Puerquito, Pato y Conejo.
"Trate de comerme un coco en la sala, y de súbito ¡la cubeta de los cocos salió volando! Un coco me pegó tan fuerte que, termine ¡DENTRO DE ÉL! ¿Porque debo de comer siempre en la cocina Cerdo?"
“Er... mira...” dijo Cerdo.
"Te ves chistoso,” dijo Conejo a Mauricio, “¿Puedo rodarte como pelota?"