Antes de que pudiera cerrar la puerta, la ardilla loca estaba ahí, bailando como loquita y sacando burbujas de su nariz.
"Juaniiiito Paletas!" cantaba la ardilla mientras se alejaba.
Cerdo estaba tan enojado que hizo una rabieta.
"¡Vete de aquí!” le gritó, “¡Vete y dejame solo, bola de pelos lunática!"
Justo en ese momento, Pato venia caminando por el camino. Venía cubierto de pies a cabeza en una gelatinosa y pegajosa salsa de manzana.
"¡Tuuuu puerco apestoso!" gritó Pato.
"¿Pero que fué lo que te PASO?" jadeó Cerdo.
"Uno de mis patitos trato de comer una manzana de postre, y ¡TODAS EXPLOTARON! ¿Porque no puedo compartir las manzanas con mi familia, Cerdo?”
“Oh...” dijo Cerdo.